Lo bonito de una historia de amor es que es capaz de durar en el tiempo. La nostalgia, emocionarte con alguien especial y recordar cómo algunas pasiones compartidas se quedan contigo para siempre. Y eso es precisamente lo que pasa cada vez que ves y escuchas a OBK.
El sábado 10 de octubre, Málaga vivió una historia de amor rebonica con una de las bandas míticas de la escena musical española. OBK, con el malagueño Jordi Sánchez al frente, llenó un Teatro Cervantes hasta la bandera con sus temazos, un audiovisual potentísimo y una energía que consiguió poner en pie a los 1.070 asistentes durante buena parte del concierto.
Amantes de OBK de distintas generaciones disfrutamos durante hora y media de un recorrido por canciones míticas como Tú sigue así, Lucifer o Mi razón de ser. También hubo momentos más tranquilos e íntimos con La princesa de tus sueños, De qué me sirve llorar o Falsa moral. Canciones que nos pusieron los pelos de punta y con las que a más de uno se nos escapó alguna lágrima.
También hubo un hueco para una de las grandes pasiones compartidas por el grupo: Depeche Mode. La banda británica, referente musical de OBK y origen de su nombre —tomado de Oberkorn (It's a Small Town)—, puso a todo el Cervantes a saltar al ritmo de “Personal Jesus” interpretada por Jordi y el resto de la banda.
Entre las sorpresas de la noche, una versión lenta y acústica de Nada soy sin ti, que le dio un aire diferente a una canción tan conocida, y temas del nuevo disco que demuestran que esta historia de amor tiene nuevos capítulos, como En Berlín.
La iluminación acompañó al despliegue audiovisual, dando fuerza a los temas más cañeros y creando momentos mucho más íntimos cuando tocaba, consiguiendo un directo de auténtico “Vértigo”.
Antes del cierre, un mensaje muy emocional de Jordi para Málaga, su tierra, su casa: <<“Llámalo sueño” es un sueño que tengo con todos vosotros, es una historia de amor, gracias por todo, Málaga>>.
El mensaje de agradecimiento dio paso al final del concierto con el tema más mítico de la banda, "Historias de amor", con todo el Cervantes de pie saltando y cantando sin parar.
OBK volvió a demostrar que, 35 años después, sus canciones siguen muy vivas. Que la música <<guía nuestra razón simplemente con su voz>> y que, como las historias de amor, une, emociona, conecta y deja una huella emocional que se queda contigo para siempre.
Gracias por este sueño que sigue dando momentos tan impresionantes como el del sábado y que nos permite seguir emocionándonos con vuestras canciones. Porque, para muchos de los que estábamos allí, OBK también forma parte de nuestra propia historia de amor.