Crónica del concierto de Morgan en la Sala París 15: la magia musical de Morgan ilumina Málaga.
Redactora Laura Sánchez; Fotografías Laura Sánchez y Óscar Lugo
El sábado 7 de febrero, Morgan iluminó Málaga con una puesta en escena impecable, una técnica brillante y una sensibilidad única.
La banda madrileña, liderada por Nina de Juan, llegaba a la Sala París 15 para presentar su cuarto disco, “Hotel Morgan”, pero también para llevarmos por un recorrido de canciones anteriores que, en palabras de Nina, era para “que no se nos olvide de dónde venimos”.
Desde el primer segundo, la iluminación estuvo al servicio de la emoción. Málaga se llenó de luz, no solo por la voz de Nina, sino por un trabajo técnico impecable que acompañó cada matiz del repertorio. Focos cálidos que latían en los momentos más íntimos y juegos de luz dinámicos cuando el ritmo lo pedía.
El arranque con “Planet Earth” dejó claro que el nuevo disco tiene peso propio. La voz de Nina inundó la sala con un sonido elegante, sólido, potente y vulnerable a la vez, acompañado de las notas de un piano preciosísimo que encajaba a la perfección con ese toque vintage que tiene la banda. “Blue Eyes” bajó ligeramente la intensidad para entrar en terrenos más emocionales.
Con “Jimador” y “ATT” Morgan empezó a rodar con más ritmo. “Pyra” elevó la tensión con un juego de luces más contrastado, casi cinematográfico. “Goodbye” y “Alone” devolvieron la intimidad. Aquí el diseño de iluminación fue especialmente brillante: focos cerrados sobre Nina, sombras abrazando al resto del grupo, creando una sensación de confesión compartida.
El trabajo de la banda fue increíble durante todo el concierto. Paco López dibujando guitarras con precisión y sensibilidad, Ekain Elorza marcando el pulso a ritmo de batería.
Ahí estaba también la solidez del bajo de Guillermo Planas, aportando profundidad con elegancia. A su lado, su hermano Gabriel Planas, alternando teclado y guitarra, construía capas envolventes en los momentos delicados y presencia firme cuando la canción crecía.
Cuando llegaron “River”, “Cruel” y “Radio”, se sintió ese guiño al pasado del que Nina había hablado al principio. Canciones que forman parte de su identidad y que el público cantó como propias. Era su manera de no olvidar el camino recorrido. La luz aquí jugó con el ritmo: haces en movimiento, más dinamismo, más contraste. La sala vibrando.
Llegaba el final, y Nina nos tenía preparada una sorpresa. Antes de “Home”, se acercó al micro y confesó: decidimos quitar la canción “Volver”… pero hoy la vamos a tocar. Y entonces llegó uno de los momentos más chulos de la noche.
“Volver” sonó cercana, casi desnuda. Nina pidió al público que la cantara con ella, y la sala respondió. No fue un coro ensordecedor; fue algo más especial: una complicidad suave, respetuosa, emocionada. La iluminación bajó a tonos cálidos, íntimos, uniéndose al ambiente del momento y reforzándolo a la vez.
Después de “Home”, llegó “Sargento de Hierro” y Morgan volvió a demostrar que no necesita subir el volumen para golpear. Cada palabra encontró su espacio y la luz, de nuevo precisa, subrayó la intensidad sin exagerarla.
El cierre con “Another Road” fue, simplemente, chulísimo. Energía, actitud, fuerza contenida que explota en el momento justo. Las luces se abrieron, el ritmo empujó y la sala terminó arriba, celebrando.
El concierto nos dejó felices, y con ganas de volver a verlos. Gracias Morgan por vuestra magia musical. No queremos echaros de menos, porque sí sabemos que vais a volver. Málaga será siempre your “Home”.