Crónica concierto Iván Ferreiro en Starlite: 35 años de canciones, una sola voz.

Hay conciertos en los que un artista interpreta sus canciones. Y luego están los de Iván Ferreiro, donde las canciones dejan de pertenecerle durante un par de horas para convertirse en algo compartido.

Su actuación en Starlite Occident Marbella fue precisamente eso. Una comunión. Iván Ferreiro debutó celebrando su 56 cumpleaños y tres décadas y media de trayectoria en una noche donde la Cantera de Nagüeles dejó de ser público para convertirse en el verdadero coro de sus temas desde la primera hasta la última canción.

El concierto comenzó marcando las normas del juego.

No voy a hablar mucho... y como ya somos mayorcitos, aquí no va a haber bises. Va todo seguido.

Una declaración de intenciones donde el gallego dejó claro que no iba a ser una noche de artificios, solo canciones una detrás de otra. Como si estuviera ordenando tres décadas y media de recuerdos sobre un escenario.

Y vaya si las ordenó.

La primera parte del viaje fue dibujando el universo más reciente de Iván con Hoy x Ayer, Muertos, Toda la verdad, Casa, Inerte, M, Extrema pobreza, Te echaré de menos, El dormilón, El equilibrio, Reiniciar, Fecha caducada, Jugar con coches, Ciudadano A o Pensamiento circular. Un repertorio que, lejos de buscar únicamente los éxitos más evidentes, demostraba el enorme catálogo que el artista gallego ha construido desde que emprendió el vuelo en solitario.

Pero si algo quedó claro muy pronto es que aquella noche el público no había venido solo a escuchar. Había venido a cantar. Y lo hizo con una entrega pocas veces vista. La sensación era increíble: miles de gargantas cantando al unísono, esperando exactamente la misma frase, el mismo acorde, el mismo momento.

Con El equilibrio es imposible toda la cantera puesta en pie coreó "Qué caras más tristes" con esa mezcla de nostalgia y felicidad que solo consiguen los himnos.

Uno de los momentos más especiales llegó cuando el resto de la banda abandonó el escenario y Ferreiro se quedó completamente solo frente al piano. Entonces rompió el guión del setlist para regalar una canción inesperada.

"Una inquietud persigue mi alma".

La dedicó a su tierra y al músico gallego Víctor Coyote, fallecido recientemente. No hizo falta mucho más. Solo él, las teclas y una cantera que se unió al homenaje.

Otro momento para la memoria fue con Promesas solo al piano. Allí parecía desaparecer cualquier distancia entre escenario y graderío. 

Y después llegó el terremoto. Porque, cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de Años 80, la cantera explotó. Todos los asistentes, nosotros incluidos, nos dejamos la garganta cantando "Será como aquella canción".

Y si Años 80 fue una explosión colectiva, Turnedo terminó de convertir la noche en algo casi ceremonial. Cada verso parecía volver de la propia cantera hacia el escenario. Durante unos minutos, Iván Ferreiro dejó de ser únicamente quien interpretaba la canción para convertirse en quien la compartía con miles de personas que la conocen tan bien como él.

Tal y como había prometido, el concierto fue todo seguido hasta desembocar en Mi coco, cerrando una noche que había recorrido también el legado de Los Piratas con S.P.N.B., Matadero, Chihiro, Teching, Alambre y otros capítulos imprescindibles de su historia.

Una noche donde el verdadero titular no fue el cumpleaños, ni los 35 años de carrera de Iván. Ni siquiera el esperado debut en Starlite.

Fue comprobar que, después de tantos años escribiendo canciones, Iván Ferreiro ha conseguido algo mucho más difícil que llenar un recinto: construir un repertorio que pertenece emocionalmente a la gente.

Cuando las últimas notas se apagaron, daba la sensación de que nadie quería abandonar la Cantera demasiado deprisa.

Porque eso es lo que tienen las canciones de Iván Ferreiro. Nunca dejan de sonar del todo.

 
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